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De rodillas…

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Image: Umberto Boccioni, 'Kneeling allegorical figure'

Imágen: Umberto Boccioni, ‘Arrodillada, figura alegórica’

Arrodillarse es una imagen y un acto de sumisión, respeto, humildad, reverencia y obediencia a una autoridad más alta, una  posición de adoración  en actos religiosos.

Puede tener el significado de reconocimiento y aceptación de la autoridad más alta, el acto de un esclavo, o de un guerrero, o de una persona religiosa, por nombrar algunos.

Ser puesto de rodillas tiene connotaciones de ser forzado a tomar una posición de sumisión debido a rebeldía, orgullo o herejía.

Las rodillas cargan hasta 8 veces el peso de nuestro cuerpo y soportan la presión resultante de nuestro caminar, correr, saltar, inclinarnos, arrodillarnos, y todos los movimientos en el espacio que involucran todo el Cuerpo.

 

El poder de la articulación

Se doblan y enderezan, y hasta rotan ligeramente.  Esto lo logran a través de un sistema complicado que incluye dos articulaciones que unen huesos y músculos por tendones, ligamentos, cartílagos, y la rótula… que actúa como bisagra.

Y, como las bisagras, necesitan estabilizar el movimiento, ser elásticas, buenas conectoras, y estar apropiadamente engrasadas, lo cual logran con el líquido sinovial, colágeno y elastina.

Así consideradas, las rodillas conectan y evocan nuestra energía vital, corriendo, saltando o simplemente trabajando y caminando.

Cansadas o exhaustas, la fuerza abandona nuestras rodillas y nos acostamos a descansar.  El sudor y las lágrimas de dolor o la pena, del duelo, conectan con el agotamiento y el cansancio tanto como con los fluidos amorosos y su hacer.

Esta última conexión se apoya en la etimología de la palabra inglesa knee raíz *g(e)neu, que conecta con palabras como genuino y generación y las palabras relacionadas con éstas.  Eurípides llega a referirse a las rodillas como ‘miembros generadores’.  De cierta manera son consideradas como asiento de la paternidad, la vida y el poder generador.

Cuando me duelen las rodillas o están hinchada me pregunto sobre excesos o miedos, miedos a iniciar un nuevo camino o una nueva etapa del viaje personal, miedo a dar vida a aquello que está a punto de nacer, de salir a mundo – a través de las rodillas, del movimiento psíquico… acaso soy incansable y debería dejar que otros participen.. o es que no estoy de acuerdo con una autoridad que han forzado sobre mí y que no quiero reconocer?

… estoy esclavizado cuando debo, o no debo, obedercer… estoy siendo flexible o rígido… estoy yendo demasiado rápido o muy lento… estoy siendo sumiso sin quejarme o estoy siendo recalcitrante… lo que me trae de rodillas es un otro, o algún aspecto de mí mismo?

Image: Egon Schiele, 'Kneeling figures parallelogram' (1913)

Imágen: Egon Schiele, ‘Figuras arrodilladas’ (1913)

Estos son los aspectos  psicológicamente imaginales de mis rodillas – la idea de que mi vida psicológica se moviliza a través de un sentido de debilidad en mis rodillas e imagina a la rodilla como instigando a mi vida psíquica a actuar.

Imaginar al cuerpo es tomar al órgano y su síntoma no en su debilidad y dolor, sino como objeto que forzó a la reflexión, a resolver un enigma, movilizando la vida psíquica hacia el darse cuenta, la consciencia, las emociones, los sentimientos, todos los aspectos de la vida psíquica, para encontrar ese factor de la vida que no ha sido reconocido como tal y que permanece enterrado en el cuerpo, en el dolor del cuerpo, inflamado o hinchado, atacado por fuerzas antagónicas que me fuerzan a darme cuenta y reconocerlo.

El cuerpo impone exigencias especiales sobre intereses y atenciones, no sólo en cuanto a la realidad del cuerpo mismo, sino a mis imaginaciones.  Compartimos el mismo espacio y nos cuidamos mutuamente, con atención y gracia.  El cuerpo y este órgano que fuerza mi atención tiene su propio lenguaje, su propio dialecto, un lenguaje que intento aprender.  Afligido gana toda mi atención, inflamado me pregunto qué es ese calor, esa rojez que quiere brotar y dar calor a mi vida psíquica, a mi vida emocional, será rabia o amor, cuál será la pasión que está buscando expresarse?

Por qué necesito a mis excesos, por qué debo tener miedo?  A quién no estoy amando o expresando qué siento?  Por qué necesito ser un guerrero o un esclavo, por qué debo adorar o reverenciar?

Volviendo a la rodilla, mi rodilla tiene su historia y sus cuentos, la base de mis imaginaciones…. cuándo se inició, cómo ocurrió, qué pasaba en ese tiempo, quiénes estaban allí cuando vino el primer dolor, cuando no me di cuenta qué era lo que tenía que hacer, o de qué estaba asustado… la Piedra Rosetta de mis rodillas…

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